LA SALUD DE MIS VECINOS: VIAGRA, la píldora machista

Publicado: 27/04/2013 de luceron2 en La Salud de mis vecinos
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-Buenos días, vecinas, hola, Paco, ¿me pones un cafe con leche, por favor? -saludo a mis jóvenes vecinas, Chelo y Tere, a las que encuentro en animada conversación con el camarero del bar de la esquina.

-Hola, profesor -responde Paco mientras manipula la cafetera- LLega en el momento oportuno, pues estamos comentando el asunto de cómo se ha extendido el  uso de la Viagra que hasta se vende por Internet.  Creo que ha sido el negocio del siglo para la farmacéutica que la ha inventado.  Yo leí, hace años, cuando apareció por primera vez, que en EEUU los médicos habían dado 40.000 recetas en una semana y que, como en España no estaba aún permitida, en Andorra se habían acabado con todas las existencias en un fin de semana.  Desde entonces, la venta no ha hecho más que crecer y, además, ahora, han salido otras píldoras parecidas con otros nombres. Tremendo ¿no?

-Sí, sí -Chelo interviene con la pasión que le caracteriza- Todo eso está muy bien, pero tiene un tufo machista que ya,ya…. Si antes los varones eran fanfarrones, ahora con la píldora de marras, no hay quién les aguante.  Ya han hecho películas con escenas cómicas referidas a su uso y abuso y  se ha convertido en un tema recurrente de muchos humoristas y comentaristas.  ¿No te parece, vecino?

-Bueno, algo hay de eso, Chelo -intervengo intentando centrar el tema- Pienso que, en su momento, la píldora se creo para atender casos muy concretos de disfunciones erectivas de causa orgánica y, para estos casos, el tratamiento era recomendable, pero, enseguida, los medios de comunicación la convirtieron en un boom mediático y la farmacéutica Pffizer vío el negocio del siglo que se le abría, convirtiendo la píldora en un  afrodisíaco de uso generalizado para todos los varones,  alimentando sus fantasías machistas  y sin tener en cuenta las contraindicaciones que tenía.

-O sea -me corta Paco con un cierto aire de decepción- ¿Me está diciendo que no es conveniente que yo la tome un fin de semana para correrme una orgía con mi parienta?

-Así es, Paco, no te la recomiendo. Primero, porque tiene efectos secundarios que no están suficientemente estudiados y a la farmacéutica le interesa no hacer divulgación de ellos para no perjudicar su negocio., como dolores de cabeza, alteraciones de la vista, palpitaciones cardíacas, molestias gástricas, interacciones con otros medicamentos, etc. Segundo y más importante, porque tener relaciones sexuales no es mantener el pene erecto durante dos horas, en un coito prolongado que deje a tu compañera escocida y dolorida. Fíjate que la mayoría de las mujeres que acuden a las consultas de terapia sexual dicen sentirse agobiadas por las insistentes demandas coitales de sus compañeros, cuando ellas quisieran unas relaciones más  tiernas, con otro tipo de caricias, de expresiones de afecto, haciendo de la relación algo más imaginativo y no llegar y ¡hala! aquí te pillo, aquí te meto.

-¡Muy bien dicho, sí señor! -Chelo me aplaude entusiasta- Esta píldora sólo contribuye a aumentar el ego del hombre machista, que creen que follar es meterla en un agujero y ya está.

-Bueno, tampoco hay que exagerar – intercedo- La píldora tiene funciones terapéuticas para casos concretos que tienen que ver con enfermedades físicas y puede ser un recurso menos agresivo y traumático que las clásicas prótesis peneanas o las inyecciones de prostaglandinas. Ahora bien, lo que no debería hacer, como esta haciendo gracias a los medios y a las redes, es alimentar un machismo masculino vendiéndonos la idea de que sus relaciones sexuales van a ser fantásticas gracias a la píldora que los va a convertir en sementales. Afortunadamente, la sexualidad es algo mucho más rico y complejo que echar un polvo y esto lo saben muy bien la mayoría de las mujeres.  Además, que no siempre funciona. Yo he tenido en consulta a muchos hombres que habían tomado la viagra y no les había funcionado y por eso acudían al sexólogo.

-Además -tercia Tere que ha estado muy callada todo el tiempo- ¿se imaginan un mundo donde todas nuestras satisfacciones dependan de píldoras? ¿No cree que es otra forma de drogadicción, como el abuso de anfetaminas, la cocaína y otras?

Pues, sí, ya se lo imaginó hace muchos años  un escritor británico, Aldous Huxley, en su novela “Un Mundo Feliz” y no era precisamente recomendable. Tal como está la situación social, me atrevería a decir que un trabajo dignamente remunerado, con una jornada humanamente razonable y con unos servicios públicos como los que había antes de los recortes,  harían más a favor de las relaciones sexuales que un frasco de pastillas.

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