LA SALUD DE MIS VECINOS: La pareja liberal

Publicado: 20/07/2014 de luceron2 en La Salud de mis vecinos

Julián Fernández de Quero 

Chelo y Pilar, mis dos vecinas,  vienen por la acera hacia mí, caminando deprisa y con cara de pocos amigos. Cuando nos tropezamos, apenas se han percatado de que yo estaba allí y me miran con cara de sorpresa.

-Hola, profesor -habla Chelo porque Pilar es más reservada- No te había visto.

-Ya veo, ya veo, traéis caras de preocupación, como si vinierais de vivir una mala experiencia.

-Parece adivino -en este caso contesta Pilar- pues sí, así es. Venimos de casa de una amiga que hace un mes que se casó y ya está separada ¿Ud. se lo puede creer? ¡Un mes y le cambia la vida radicalmente! No lo entiendo. 

-Bueno -trato de calmar los ánimos y racionalizar el tema- teniendo en cuenta de que, según las estadísticas actuales, de cada tres parejas que se casan, dos terminan divorciándose, pues no resulta muy extraño. 

-Pero ¿tan pronto? -exclama Chelo desolada- Si apenas les ha dado tiempo a convivir.

-Tampoco es raro el dato de lo prematuro de los divorcios. Sin embargo, tenéis razón en algo: Resulta frustrante la rapidez con la que dos personas, que hace dos meses se juraban amor eterno, al mes deciden que no tienen nada que compartir. Hay mucho de ignorancia acerca de lo que es una pareja y de cómo organizarla para que resulte exitosa. Esto es propio de la llamada pareja liberal que, al contrario de la pareja romántica, no prioriza los sentimientos de posesión y entrega, sino la lucha de los egos.

-¡Cómo que la lucha de los egos! -Chelo se muestra escandalizada- ¿qué significa eso?

-Muy sencillo, cada persona viene de una crianza y socialización particulares.  Ya hemos dicho otras veces que no hay dos personas iguales. Cada personas a lo largo de su infancia y adolescencia, ha aprendido prejuicios, manías, creencias, diferentes, ha tenido experiencias y vivencias distintas y cuando dos personas se enamoran, cada uno aporta su personalidad particular a dicha relación. Entonces, hay personas que piensan que la relación de pareja no les va a cambiar en nada su vida, que van a seguir haciendo lo mismo que hacían de solteros/as y esa es la equivocación que les lleva a la ruptura temprana.

-Yo creía que al formar una pareja, se efectuaba una suma de dos -Pilar está reflexiva- pero me das a entender que no es así.

-Claro que no -respondo tajantemente- Las parejas liberales piensan así, que formar una pareja es sumar cosas agradables que comparten entre los dos, pero sin menoscabo del ego de cada una.  La prioridad en esas parejas es  “respeta mi libertad de ser como soy y, a partir de ahí, compartiremos algunas cosas” . Es un idea utópica e irreal, es decir, un mito cultural. 

-Pero, entonces -Chelo también está reflexiva-  la pareja se convierte en un corsé que nos oprime nuestra manera de ser.

-No exactamente, La pareja es un conjunto de sumas y restas. Cada persona no sólo aporta parte de su personalidad que enriquece la relación, sino que también aporta otros elementos que generan conflicto y, si no se saben negociar, empobrecen la relación hasta la ruptura. Para evitar esto, cuando dos personas forman una pareja, tienen que tener claro que su personalidad va a cambiar a partir de ese momentos, que habrá aficiones, manías, prejuicios o creencias, que tendrán que modificar y adaptar a la nueva situación. Para que una pareja tengan éxito, los egos de ambas personas tienen que ponerse al servicio de ese gran proyecto común que inician. La pareja genera dependencia pero esta dependencia es buena si es voluntaria y cubre necesidades vitales de ambas

-No suena muy bien -Chelo me mira con sarcasmo- ¿dónde queda la libertad individual?

-La libertad ha sido ejercida cuando se opta por vivir en pareja y se siguen tomando decisiones libres cada día, tanto para romper como para negociar y seguir adelante. Hay que tener en cuenta que esa bonita idea del individuo autosuficiente que se basta a sí mismo y no necesita de nadie, es un prejuicio producto del liberalismo capitalista pero es falso. Desde antes de nacer hasta que nos morimos, somos seres vulnerables necesitados de los demás. Somos seres sociales que, a veces, nos cuesta convivir juntos, pero que nunca somos capaces de vivir solos. La pareja, como la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, de aficiones, etc. son productos de esa necesidad de nuestro ser social.  Pero la cultura actual fomenta un individualismo consumista que impide que las parejas prosperen y de ahí que ocurran cosas como las de vuestra amiga.

-Bueno -Chelo y Pilar ponen cara de resignadas- tienes razón en lo que dices, pero eso no evita que nos sintamos solidarias con el dolor de nuestra amiga y sigamos sintiéndonos mal.

-Natural, esa solidaridad con vuestra amiga es otra expresión de vuestro ser social.  En fin, lo siento por ella, nos vemos.   

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