SEGUNDA RUTA CON MELQUIADES. Tras las huellas del Quijote

Publicado: 08/02/2016 de korovaCriptana en De ruta con Melquiades
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4_1 camino del Quijote

Como todos sabéis, en el principio del Quijote está la célebre frase de “en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Bueno pues ese lugar que tantas y tantas personas buscan y no encuentran y del que cada uno tiene su teoría, yo no es que lo sepa tampoco, pero lo que sí tengo claro es que de todas las salidas de las que cuenta Cervantes, por lo menos en la primera parte, debieron de estar más o menos en la zona entre el Toboso y La Puebla. Los de La Puebla se apoyan en que era de su pueblo por la carta de Teresa Panza a Sancho, por varias cosas como la fuente de la Plaza y varios nombres de los que menciona Teresa Panza son, o, mejor dicho, eran de La Puebla. Otros dicen y aseguran que es Miguel Esteban, yo me inclino por La Puebla. Bien, pues éste es el camino de La Puebla, y también el que viene de Miguel Esteban.

Ahora imaginaos que Don Quijote y Sancho el día que se encuentran con los molinos salen temprano porque no quieren que los vean. La Puebla está de aquí a unos 18 o veinte quilómetros, cuatro o cinco horas andando una caballería si es un burro, que normalmente anda menos que un caballo. Luego, cuando salen para Puerto Lápice después de luchar contra los gigantes y al poco de ir andando, Sancho le dice a Don Quijote que es hora de comer, con lo cual, si hacemos algunas cuentas con el reloj, sí se pudieron encontrar a media mañana con los molinos.

Pero lo que más me importa es que éste es el único camino desde el que cuando ves la Sierra divisas casi todos los molinos ya muy cerca y no se ve el pueblo. Es decir, que también lo pudo ver Cervantes así porque si entra por otra parte del pueblo los vería desde muy lejos y si entrara por otros caminos no los vería todos,

 El Quijote es una novela y el autor cuenta las cosas como quiere, no como son en realidad, pero puestos a imaginar y a sentirnos un poco Don Quijote, creo que por aquí sería la mejor entrada para ver a los gigantes. Ahora subimos un poco y veremos lo que os he dicho.

Bueno nos vamos a acercar a ver los Huertos Cerretes, o lo que queda de ellos. Los Huertos los forman dos cañadas y el arroyo transcurría por las olivas, cruzaba la carretera del Cristo y seguía hasta la Cañamona. La cañada donde está el Pozo el Gallego y donde de verdad nacía, porque, aunque las dos vierten agua, la que más vertía era la del lado izquierdo, ese lado está casi todo cubierto de escombros, era mayor y más profunda que ésta.

4_2 Huertos cerretes

Ni que decir tiene que éste era el lugar de juegos preferido de los chicos de hace unos años. Teníamos nuestras particulares guerras que solían ser según la película que hubiésemos visto el domingo en el cine Rampie o el Teatro; si había sido de romanos, éramos romanos, si había sido de piratas, éramos piratas y si fue de vaqueros, unos éramos los indios y otros los vaqueros; solían perder los indios, aunque casi siempre terminábamos fumando la pipa de la paz, que solía ser un “celtas cortos”. En el buen tiempo veníamos a merendar con chicas que se encargaban de preparar la merienda; ellas, en esa edad, un poco más adelantadas que los chicos – bueno, en esa edad y siempre-, pero, a lo que voy, ellas lo hacían con mucho disimulo, pero lo que buscaban era estar con el chico que les gustaba, que casi siempre era el que no les hacía caso; y los chicos, si alguna chica te gustaba, te pasabas la tarde embobado sin saber qué decirle, cosas de la adolescencia.

4_3 Paisaje Huertos cerretes

En el otoño se llenaba el arroyo de colorines y cañameros, bajaban a beber agua y el reflejo del sol en el agua parecía que les sonreía. Ahora también suelo pasear por aquí cuando puedo, está mucho más sucio que entonces, pero me gusta venir y recordarlo como lo conocí. Al atardecer me siento en alguna piedra y veo cómo las sombras de los olivos se van estirando cada vez más conforme el sol va perdiéndose; el cielo también cambia de color, es una maravilla; el silencio sólo lo rompe algún piar de los pájaros, te da tiempo a pensar, a reflexionar en cómo pasa el tiempo, las cosas que has echo bien y las que has hecho mal. No sé cómo esta cañada pequeña, este paisaje tan simple, puede llenarte tanto. Haced la prueba una tarde cuando podáis, quizá sea un sitio de esos con energía positiva o quizá sea que la energía positiva la tengáis vosotros.

Bueno, y colorín colorado esta ruta se ha acabado.

Muchas gracias por escucharme las tonterías que os he contado y si os ha servido de algo es la mayor satisfacción que pueda tener.

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