RUTA CON MELQUIADES “LAGUNAS DE RUIDERA Y ALREDEDORES”. El Castillo de Rochafrida

Publicado: 08/05/2017 de korovaCriptana en De ruta con Melquiades
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Castillo de Rochafrida

Ya estamos en el Castillo de Rochafrida. Veis que de castillo tiene poco, fue una fortaleza árabe como el que veremos en el Pantano de Peñarroya. Hay un romance que, por lo que he leído, es de los más antiguos del Medievo; es el romance de Rosaflorida y Fontefrida. Rosaflorida era la dueña del castillo y estaba enamorada del noble de Montesinos.

Ahora, como la canción, vamos a contar mentiras; lo digo porque como está tan cerca el agua y el monte, a lo mejor veis liebres correr por las lagunas y peces por el monte, bueno es una broma. Hasta que la caza empezó a ser un deporte de señoritos, y se empezaron a hacer pozos, esta zona era muy pobre. Yo la conozco desde hace cuarenta años, justo cuando empezó el bum de la caza y de los pozos. Cuando empecé a venir por aquí, Ossa de Montiel era un pueblo casi en ruinas; los que allí vivían eran pastores o guardas de las fincas. Solo vivían del pastoreo, de la caza furtiva, de la leña, algo de la pesca y, cómo no, de las viñas, aunque entonces había, como se suele decir, cuatro cepas.

Esto es lo que yo sé de hace cuarenta años. Me contaba mi tío Juan José (bueno tío de mi padre, lo que pasa es que en mi casa le llamábamos el tío Juan José) que antes, (cuando digo antes me refiero a antes de la Guerra Civil) venían a coger leña por aquí y contaba que siempre se desplazaban como mínimo tres carreros porque había bandoleros que les asaltaban, les quitaban las mulas y lo que llevasen de valor, por eso siempre solían ir varios. En lo poco que he leído de la historia de esta comarca, se dice que fue zona donde se escondían bandoleros.

Esto es como un poco de historia de la comarca, a un servidor cuando viaja le gusta, como a todo el mundo, ver cosas, pero también adentrarse en la vida de sus gentes y sus quehaceres, un poco como los llamados viajeros románticos. Ahora ya no hay casi nadie en las fincas, pero cuando empecé a venir, como he dicho, hace cuarenta años, sí que había mucha gente trabajando y parabas a comer con ellos y se hablaba, se contaban cosas, y se aprendía sobre el sitio donde se estaba.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

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