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El Hundimiento

Os voy a leer una cita de Cervantes porque por más vueltas que le daba un servidor, que tiene poco de literato, no sabía muy bien cómo definir este paisaje, lo ves extraordinario y muy bello, sobre todo cuando estamos acostumbrados a ver todos los días nuestra triste, aburrida y singular llanura que quizá por lo singular no deja de tener su encanto. Bueno, pues un servidor no encontraba frases ni adjetivos para definirlo. Tampoco Cervantes es muy dado a describir los paisajes, pero sí es capaz de crear cualquier historia para recrear ese paisaje, y sobre las lagunas dice así: “Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra…”

También encontré este titular que me pareció precioso para definir este lugar: “Lagunas de Ruidera. Latido hidráulico de un planeta vivo”. Todo este Parque Natural está catalogado como zona LIC (Lugar de Importancia Comunitaria). Es un decreto de la Comunidad Europea por el que pasará a llamarse, si no ha pasado ya, Zona Especial de Conservación. Es como si fuera un laboratorio o almacén destinado a restaurar el ecosistema de fauna y flora.

Bueno ya no os cuento mas cosa que me vais a decir cansino, podéis seguir hacia adelante viendo las lagunas. Las de arriba están casi secas, haced muchas fotos y nos vemos más tarde, en la carretera junto al Cementerio de Ruidera para ver el Hundimiento.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

Lagunas-Ruidera-mapa (1)

Estamos en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Hablar de las Lagunas de Ruidera es hablar de agua y naturaleza, pero sobre todo de agua. Una parte importante del agua de La Mancha, sean humedales o acuíferos, se inician u originan en este lugar o ayudan a otros humedales partiendo de aquí; os explico un poco, aunque es posible que algunos sepáis más que un servidor de estas cosas.

Castilla La Mancha tiene varios acuíferos, ahora llamados masas hidrológicas de agua, que van desde el río Tajo, por un lado, el río Júcar por otro y en el centro los que alimentan el Acuífero 23, que son los ríos Gigüela (también llamado Cigüela), Riansares, Záncara, Córcoles, Guadiana, Azuer y Amarguillo. Este Acuífero, el 23, en teoría rebosa en las tablas de Daimiel. Quedaos con estos del centro, que son los que ahora forman una masa de agua; no sé si le han dado algún nombre, pero esta masa coge los que eran los acuíferos 23, 24, 19 y 20. En Albacete está el 18 que lo rellena, desde esta zona, el río Lezuza que llega hasta el mismo Albacete. La zona que llaman Los Llanos hasta principios del siglo XIX era una laguna; el acuífero 18 también lo rellena el Júcar por la parte oriental.

Entre todos los acuíferos la media que se recoge en Castilla La Mancha con la pluviometría actual es 9.000 hectómetros cúbicos. Hablamos de toda Castilla La Mancha, incluyendo los ríos que bajan desde la provincia de Madrid. El Acuífero 23 recibe 300 hm cúbicos y más del 60 por ciento lo aporta el 24 que es este, el de las Lagunas de Ruidera. Bueno, eso es para que tengáis una ligera idea, toda la información viene en IGME (Instituto Geológico y Minero de España).

Os digo una cosa, me parece mejor que ahora sean masa de agua; el porqué es muy sencillo: cuando baja el nivel freático de un acuífero todos bajan, por la sencilla razón de que todos están vinculados a las precipitaciones de lluvias o nieve es decir a lo que el cielo nos quiera mandar.

Y ahora a lo que nos ocupa, las Lagunas de Ruidera.

Laguna Blanca

Esta que tenemos aquí es la primera por este lado, que es el Este o Saliente, como nos gusta decir a los camperos: la Laguna Blanca. Digamos que es donde empiezan las lagunas. Se alimenta de varios arroyos; este en el que estamos, llamado por aquí el Guadiana, pero en los mapas es el río Pinilla, y para los estudiosos de la geología, el Guadiana Alto. Viene desde los Viveros, ya cerca de la carretera de Albacete-Jaén, pasa por las Salinas de Pinilla (Albacete); si habéis ido alguna vez a Alcaraz desde el Bonillo, la carretera pasa al lado de las Salinas. Éste es el más largo que alimenta esta laguna; un poco más arriba está el Arroyo de la Mimbrera, al que se une otro que baja de la Loma Pajarera que está más al sur y en lo alto de la sierra; al otro lado de la pequeña sierra, ya cerca de Villahermosa, nace el río Azuer, que pasa por Manzanares y Daimiel para desembocar en las Tablas. Un poco más al norte de donde estamos está el Arroyo del Sabinar que nace cerca de la finca de Manuel Manzaneque. Siguiendo para el norte en dirección a Ossa de Montiel hay otro que solo corre cuando llueve mucho, es el Arroyo de la Cañada y finalmente está el que pasa por Ossa de Montiel. Estos dos últimos desembocan, si se puede decir así, en la Laguna San Pedro, lo veremos desde el Castillo de Rochafrida.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

4_1 camino del Quijote

Como todos sabéis, en el principio del Quijote está la célebre frase de “en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Bueno pues ese lugar que tantas y tantas personas buscan y no encuentran y del que cada uno tiene su teoría, yo no es que lo sepa tampoco, pero lo que sí tengo claro es que de todas las salidas de las que cuenta Cervantes, por lo menos en la primera parte, debieron de estar más o menos en la zona entre el Toboso y La Puebla. Los de La Puebla se apoyan en que era de su pueblo por la carta de Teresa Panza a Sancho, por varias cosas como la fuente de la Plaza y varios nombres de los que menciona Teresa Panza son, o, mejor dicho, eran de La Puebla. Otros dicen y aseguran que es Miguel Esteban, yo me inclino por La Puebla. Bien, pues éste es el camino de La Puebla, y también el que viene de Miguel Esteban.

Ahora imaginaos que Don Quijote y Sancho el día que se encuentran con los molinos salen temprano porque no quieren que los vean. La Puebla está de aquí a unos 18 o veinte quilómetros, cuatro o cinco horas andando una caballería si es un burro, que normalmente anda menos que un caballo. Luego, cuando salen para Puerto Lápice después de luchar contra los gigantes y al poco de ir andando, Sancho le dice a Don Quijote que es hora de comer, con lo cual, si hacemos algunas cuentas con el reloj, sí se pudieron encontrar a media mañana con los molinos.

Pero lo que más me importa es que éste es el único camino desde el que cuando ves la Sierra divisas casi todos los molinos ya muy cerca y no se ve el pueblo. Es decir, que también lo pudo ver Cervantes así porque si entra por otra parte del pueblo los vería desde muy lejos y si entrara por otros caminos no los vería todos,

 El Quijote es una novela y el autor cuenta las cosas como quiere, no como son en realidad, pero puestos a imaginar y a sentirnos un poco Don Quijote, creo que por aquí sería la mejor entrada para ver a los gigantes. Ahora subimos un poco y veremos lo que os he dicho.

Bueno nos vamos a acercar a ver los Huertos Cerretes, o lo que queda de ellos. Los Huertos los forman dos cañadas y el arroyo transcurría por las olivas, cruzaba la carretera del Cristo y seguía hasta la Cañamona. La cañada donde está el Pozo el Gallego y donde de verdad nacía, porque, aunque las dos vierten agua, la que más vertía era la del lado izquierdo, ese lado está casi todo cubierto de escombros, era mayor y más profunda que ésta.

4_2 Huertos cerretes

Ni que decir tiene que éste era el lugar de juegos preferido de los chicos de hace unos años. Teníamos nuestras particulares guerras que solían ser según la película que hubiésemos visto el domingo en el cine Rampie o el Teatro; si había sido de romanos, éramos romanos, si había sido de piratas, éramos piratas y si fue de vaqueros, unos éramos los indios y otros los vaqueros; solían perder los indios, aunque casi siempre terminábamos fumando la pipa de la paz, que solía ser un “celtas cortos”. En el buen tiempo veníamos a merendar con chicas que se encargaban de preparar la merienda; ellas, en esa edad, un poco más adelantadas que los chicos – bueno, en esa edad y siempre-, pero, a lo que voy, ellas lo hacían con mucho disimulo, pero lo que buscaban era estar con el chico que les gustaba, que casi siempre era el que no les hacía caso; y los chicos, si alguna chica te gustaba, te pasabas la tarde embobado sin saber qué decirle, cosas de la adolescencia.

4_3 Paisaje Huertos cerretes

En el otoño se llenaba el arroyo de colorines y cañameros, bajaban a beber agua y el reflejo del sol en el agua parecía que les sonreía. Ahora también suelo pasear por aquí cuando puedo, está mucho más sucio que entonces, pero me gusta venir y recordarlo como lo conocí. Al atardecer me siento en alguna piedra y veo cómo las sombras de los olivos se van estirando cada vez más conforme el sol va perdiéndose; el cielo también cambia de color, es una maravilla; el silencio sólo lo rompe algún piar de los pájaros, te da tiempo a pensar, a reflexionar en cómo pasa el tiempo, las cosas que has echo bien y las que has hecho mal. No sé cómo esta cañada pequeña, este paisaje tan simple, puede llenarte tanto. Haced la prueba una tarde cuando podáis, quizá sea un sitio de esos con energía positiva o quizá sea que la energía positiva la tengáis vosotros.

Bueno, y colorín colorado esta ruta se ha acabado.

Muchas gracias por escucharme las tonterías que os he contado y si os ha servido de algo es la mayor satisfacción que pueda tener.

3_1 Corral de Sabino

Mirad, desde aquí vemos unos corrales de ganado en la ladera, esos más grandes sería donde vivían o lo intentaban y los de más arriba, que son como más estrechos, sería un “corrío” para el ganado, este paraje se conoce como Corral de Sabino y creo que será por esos corrales.

Estas vistas son muy bonitas, por aquí se podría hacer una ruta de senderismo de esas que hay por muchos sitios. A mí me gusta más ésta que, por ejemplo, donde discurre el camino del Quijote de Criptana al Toboso, incluso se podría alargar un poco más de lo que haremos hoy.  Podría ser un aliciente para fomentar el turismo, se puede hacer andando o en bici es una idea que ahí la dejo.

Salimos para la Huerta del Bajo, tenemos un “ratejo” de andar, pasaremos por olivas y veremos algún atentado contra el paisaje.

3_2 Cercas de piedraAquí podemos apreciar lo que trabajarían para hacer las cercas. Cuando se repartían las parcelas sacaban las piedras y hacían las cercas que les servían para delimitar las lindes, es una pena, como decimos en el pueblo, que estas cercas desaparezcan, pues hoy, que tanto se habla de biodiversidad, en estas lindes de piedra anidan muchos animalillos como culebras, lagartos, ratoncillos o insectos que son beneficiosos para el campo. Y en cuanto a flora más de lo mismo; se crían plantas que van con el clima que tenemos. Creo que toda la parte ésta de nuestro término tendría que estar protegida contra las agresiones del paisaje y de la flora, es decir, dejarlo como está, ya que tampoco las tierras son muy buenas, sólo valen de lo que están puestas, es decir de olivas. A quien corresponda a ver si le llega el mensaje y hacen algo.

3_3 Pozo Huerta del BajoAquí estamos en la Huerta del Bajo. Tenemos aquí el pozo. Si fuera como ahora, que para hacer un pozo tienes que presentar unos treinta o cuarenta papeles, sabríamos cuándo lo hicieron; de todas formas, debe de ser muy antiguo, algunos creen que es de época romana y posiblemente por su construcción lo sea.

Todos los pozos que hay por la sierra están hechos en las pequeñas hoyas o cañadas. Hace poco leí que una geóloga francesa decía que entre las sierras por donde discurrían los arroyos o ríos, lo más probable es que debajo las corrientes subterráneas fueran más grandes. Es casi para reírse porque ya los antiguos lo sabían por eso era el hacer los pozos por donde corría el agua.

Como las corrientes que hay por aquí son pequeñas, los pozos son muy grandes y casi todos cuadrados. Los hacían para que sirviera de depósito. Éste en concreto no, pero el que hay dentro, que ahora os diré donde está, lo he limpiado alguna vez y el chorro que le llega, que puede pasar por dos o tres sitios, es poco más que una lágrima, es por eso que sean grandes porque como saques un poco deprisa, aunque sea con cubos, lo apuras.  Las paredes están hechas con una muralla de piedra. Si la tierra era blanda ponían las piedras de arriba abajo, es decir, conforme iban haciendo el vaciado iban haciendo la muralla para que no se les rehundiera.

El agua es el bien más importante de la humanidad, tendríamos que cuidarla mucho más, cosa que no hacemos, el primero yo, para no ir más lejos, como agricultor que soy; pero eso es para un debate mucho más profundo.

Subimos para arriba como decimos en el pueblo, porque yo no sé cómo se sube para abajo. Y pasamos a la Huerta del Bajo.

3_4 Casa Huerta del Bajo

La Huerta del Bajo es todo el perímetro de lo que es la finca. Está delimitada por una cerca que ya en muchos sitios no existe. Toda la hondonada estaba llena de olmos, con una arboleda preciosa. Esos olmos han ido muriendo por la grafiosis. Algunos dicen que se está repoblando con árboles que no son de aquí, pero, ¿los olmos son de aquí? Puesto que hace años se necesitaba mucha madera, esta arboleda la pondrían como un negocio, no para capricho. Si ahora estos árboles se van muriendo y los dueños no quieren que esto quede pelado de árboles, lo lógico es poner los que vayan bien.

Cuando yo conocí la finca había una noria que ya no se usaba, lo que si usábamos era el pozo; ése que es de grande como el de fuera y es el que os dije que alguna vez nos metíamos a limpiarlo. La limpieza consistía en quitar piedras y remover para ver si daba algo más de agua, sólo era eso. Desde ese pozo regábamos una pequeña huerta, sacábamos el agua con una pequeña motobomba hasta una alberca que todavía está y el agua corría por una reguera que había en la ladera y llegaba al huerto.

Aquí tenemos dos cipreses, al parecer había otro. Según cuentan, en la reconquista, cuando los cristianos tomaban un territorio, ponían tres cipreses, pero creo que estos no son tan viejos. Si miráis allí en la ladera veréis unos pinos donde parece ser que el aire los ha ido moldeando a su antojo tienen formas raras y bellas. La casa ahora está arreglada, pero era muy sencilla, como casi todas las casas que hay en el campo. Tenía una cocina con su horno al lado izquierdo y al lado derecho un cuarto; al fondo un corral y un “corrío” para el ganado. En este reducto encontramos un poco de todo, pocos sitios en esta zona tienen un pequeño paisaje tan bonito como éste; es una pena que los olmos hayan muerto.

Hay también algunas leyendas sobre esta zona. Una de las más comentadas era que vivía una culebra de grandes dimensiones y tan grande era y tan vieja que dicen que tenía hasta bigotes. En las tardes de primavera, incluso en verano, cuando todo está verde, tiene un encanto especial, como de cuento.

2_1 Chozo doble

Aquí tenemos un chozo de los que mejor se conservan, casi todos los chozos que hay por aquí son muy pequeños; por dentro sólo podían estar como mucho tres personas. Los hacían para refugio, tenían cerca la materia prima, y mucho tiempo. Éste es parecido a los bombos de Tomelloso, algunos dicen que tiene más de doscientos años, pero creo que tiene algunos menos. Es como dos chozos juntos. Hay dos en el término iguales y los hizo el mismo, uno es éste y otro el Chozo el Rey que está en el camino de la Mota. Sé que tienen esos años porque mi abuelo Felipe, el de los cuentos, conoció al que los hizo, además me contaba lo que cobró, y mi abuelo hoy tendría 127 años.

2_2 Cueva ListrosaOs dejo que os recreéis en el paisaje y ahora seguimos con la cueva de Listrosa. Como veis, es una depresión del terreno, más o menos como la de La Laguna. Parece ser que es bastante grande pues por ahí hay como un respiradero.

Bueno, el tal Listrosa, aquí hago un inciso, yo lo cuento como me lo conto mi abuelo, y él decía Listrosa otros dicen que era el famoso Castrola. Ya digo que lo cuento como me lo contaron a mí. Dicen que el tal bandolero provenía de los Montes de Toledo. Pasaba temporadas escondido en esta cueva. Contaban que se acostaba con una del pueblo y que tuvo un hijo y le dejó un tesoro. Aquí digo lo que mi abuelo “que dicen, que dicen, que yo no estaba”.

También cuentan que después de la Guerra estuvo alguien escondido, un maqui, por eso la taparon para que no fuera refugio de maleantes según dicen. Esto son todo habladurías y conjeturas, como lo de la cueva de La Laguna, porque de cierto, yo al menos, no sé nada, historias parecidas a ésta hay en casi todos los pueblos.

Seguimos un poco más hasta otro chozo y os cuento tres anécdotas.

2_3 Chozo pequeño

Aquí tenemos otro chozo más pequeño que el anterior. Como veis la construcción es piedra sobre piedra; las más grandes en la parte de abajo para dar mayor consistencia. Luego, para hacer la cúpula, las piedras de cada tramo son más pequeñas, así hasta el final. En la cúpula les echaban un poco de tierra para evitar que entrase el agua y además les servía como mortero para sujetar las piedras.

Como ya vamos a dejar las vistas de La Laguna, os cuento tres pequeñas anécdotas:

Justo donde hemos parado antes, en el centro de La Laguna, hay unas viñas que las arreglábamos nosotros hace cincuenta años. Arreglarlas significa que las trabajábamos, es decir, que las podábamos, las arábamos y les hacíamos todas las cosas que se le hacían a las viñas. Bueno pues ahí fue donde me salieron los “diablos” en las manos la primera vez, con diez años más o menos. Mi padre vino con las mulas y, como estaba cerca, me dijo “tú te vas con la bici y no tienes que madrugar tanto”, vine con unos guantes de lana pero que eran muy claros y se me quedaron las manos heladas. Fue la primera vez que me salieron los “diablos”, que, por si alguien no lo sabe, consisten en que la punta de los dedos se te queda helada y cuando empiezan a reaccionar por el calor la sangre que empieza a circular por las yemas de los dedos y duele mucho y más si es la primera vez. Lloré del dolor de manos como un crío, pues era un crio. Luego me hizo mi madre unas manoplas de lana y mi abuela Vicenta las forró de pana. Eso ya era otra cosa.

Otra anécdota fue que mi padre, que siempre ha sido muy bromista, y nos gastábamos bromas entre los dos (trabajábamos mucho, porque mi padre ha sido de trabajar mucho y bien, pero además ha sido y es muy alegre), bueno pues cuando guisó, porque entonces se guisaba en el campo, hizo unas patatas “cabezorras” que son patatas fritas pero cortas como para cocer, no finas, pues en un trozo le puso un “trocejo” de sarmiento. Nos pusimos a comer en el caldero, (él sabía qué trozo era y lo puso en mi lado) yo pinché la patata, pero la tenía pinchada y al mismo tiempo estaba hablando y no me la llevaba a la boca. Él no se podía aguantar la risa y, para que no se le notara, cogió la bota de vino y se echó un trago, pero no se pudo contener la risa con lo cual se le fue por otro lado y entre la risa y el ahogo se cayó de donde estaba sentado y yo ya con la patata dándole vueltas en la boca y diciéndole “qué te pasa, qué te pasa” porque me asusté. Cuando ya se le pasó y me lo explicó yo me saqué el trozo de sarmiento y riéndonos los dos le dije “ves, quien mal hace su parte saca”.

La otra es que venimos a mullir, que es hacer un redondel alrededor de la cepa con el azadón. Este trabajo se hacía a destajo, es decir, cuanto más te hacías más ganabas. Entonces se hacían muchos trabajos a destajo. Bueno, pues llegamos muy temprano, casi siempre estábamos en el haza pintando el día, casi sin verse. Mi padre decía que al almorzar teníamos que tener la tarea vencida. Pues nos pusimos a mullir, la tierra estaba algo pesada, lo que significa que estaba húmeda, con lo cual la tierra pesa más y el esfuerzo es mayor. Íbamos todo el día a una buena marcha, pero había momentos en que íbamos más deprisa. Esos ratos eran cuando íbamos a parar, bien para almorzar, comer o para echar un “culete”. Bien, pues esas vueltas las dábamos a ver quién podía más, y ese día, cuando íbamos a dar la vuelta de antes de echar un culo, sobre las doce, yo iba que no podía con mi alma lo que en el argot del ciclismo se conoce como una pájara. Yo me decía “como le dé por ir deprisa me voy a quedar cerca, pero no tiro”. Dimos la vuelta tranquilos más o menos, cuando llegamos a la punta, mi padre tiró el azadón, casi se tendió en la linde y me dijo con una voz que casi no podía hablar “ve a la moto a por la comida que no puedo teneme”, y le contesté yo “espera que pueda llegar a la moto que estoy igual que tú”, a lo que me respondió y esta vez con una voz más fuerte “cacho cabrón y no dices ná” y le respondí “y tú qué dices”. Comimos un poco echamos otro rato y nos fuimos al pueblo esa tarde no hicimos nada sólo reponernos.

Panorama_Salicor 01 W

Nos encontramos ahora en la Laguna de Salicor. Hay algunas flores muy humildes que se crían por aquí en estos socarrales, todos estos tarays nacieron cuando la tormenta del mes de mayo de hace ya diez o doce años. El agua llegó hasta por aquí trayendo las semillas de taray. Si estos tarays se entresacaran y se dejaran los mayores, posiblemente dentro de unos años tendríamos unos árboles más lustrosos, pero para eso haría falta dejar sólo unos pocos.

Hay un proyecto que le llaman proyecto LIFE que pretenden salvar los humedales de la Mancha, esta laguna también entra en ese proyecto, su presupuesto es de casi tres millones de euros, no sé cómo repartirán el dinero ni para qué, pero creo que pasará como con los caminos del Quijote. Según ese proyecto, puede que no sean adecuados los tarays por las orillas, no sé, pero a mí me parece que algunos de los que están más retirados de la salina sí se podían salvar, le darían otro aspecto al entorno.

Quien quiera ver una cueva que está un poco en mal estado, pero que hasta hace poco la usaban los que tenían la viña que subía desde el camino hasta la cueva, sabed que está en el pico aquél.

Molino Hundido WVemos otro pequeño cerro que da nombre al camino que traemos: el camino del Molino Hundido. Aquí se encontraba el molino que era de los Penalva, todas estas tierras eran de ellos hasta que las vendieron. Por lo que se ve hicieron un molino para moler el grano que recolectaban en ellas, pero lo abandonarían pronto porque aquí el aire suele ser poco. He estado pasando toda la vida por aquí y si no es por Francisco Escribano, que en una de sus publicaciones describió dónde podían estar los 35 molinos, me habría muerto pensando que el molino al que da nombre el camino estaría por la Sierra, ya que este camino es el que sale desde la carretera del Cristo antes de empezar a bajar la cuesta que llega a la Ermita, y siempre pensé que estaría por ese sitio, menos mal que tenemos gente que se preocupa por la historia de su pueblo. Es todo un lujo tener a Francisco Escribano, Joaquín García Reíllo, José Manuel Cañas y otros nuevos historiadores que van saliendo.

De todo lo que os he contado, algunas cosas son más o menos ciertas, pero otras son suposiciones mías. Quiero decir que no es para tomárselo al pie de la letra, pero ahí queda para que, si tenéis tiempo, podáis volver, ver, analizar y sacar vuestras conclusiones.

Y con esto ya acabo el recorrido. Espero no haberos aburrido y si algo habéis aprendido para mí sería un honor, sería lo mejor que me pudiera pasar, que aprendierais cosas de un simple campesino.

La Higueruela W

Vamos ahora a la Higueruela. Ni siquiera los más viejos saben desde cuándo está este manantial u hontanilla, es el único punto de agua dulce que encontramos por aquí. Los pocos pozos que hay en estos alrededores no tienen agua y si tienen es mala, por lo tanto, hasta hace bien poco nos abastecíamos de esta fuente, y digo que nos abastecíamos por que el cocero de mi familia está un poco más al norte y aquí veníamos a por agua para beber. Los pastores de ahí arriba lo han estado usando hasta que construyeron la nave e hicieron un pozo muy hondo, con máquina, por supuesto, del que sacan el agua para las ovejas. Así que no sé de cuando data este manantial.

Había aquí una pila hecha de piedra que desapareció y, como por arte de magia, apareció en la Cueva la Martina, se conoce que alguien sabía que estaba aquí y se la llevaron. Es de piedra arenisca roja de la que hay por Alcázar. Mejor que esté en la Cueva la Martina a que se la hubiesen llevado otros para venderla.

Más delante tenemos el Cerro Gordo que dijimos que es igual que el Montón de Trigo y a toda esta zona la llaman los Cerros de Martín Juan.

Panorámica Cerros de Martín Juan-Editar

 

Petroglifo senda de los Cantareros_02 WÉsta es la conocida como “piedra del ovni”, como veis hay unas marcas que bien pudieran ser un petroglifo, otros creen que se trata de una marca que hacían los canteros para sacar la piedra para moler, es decir para un molino. Un poco más allá había una mayor y con más marcas que se destruyeron porque quemaron sarmientos encima de la piedra. Aquélla sí que tenía más cosas marcadas pero ya no podemos ver nada.

Vamos con la Dehesa del Acebrón o Monte del Acebrón. Ya hemos pasado por el Monte Chito, casi con toda seguridad que pertenecía a la dehesa ya mencionada. Junto con la Hidalga, esto todo era del Ayuntamiento o del Estado, que tenía los privilegios sobre la mayoría de los montes. Supongo, y esto sólo lo supongo, que irían vendiendo partes de esta dehesa para hacer dinero y una gran parte la compraría algún Treviño, pues las dos fincas Chito y La Hidalga pertenecían a descendientes de los Treviño.

En tiempos de penuria daba el Ayuntamiento tierras por un poco dinero como arrendamiento para roturar, aquí como en la Sierra, que también era conocida como Dehesa del Puerco. Muchas parcelas de la Sierra están sin escrituras, ni un mal papel, han ido pasando de padres a hijos y no tienen nada porque eran de las que cogían para roturarlas y ponerlas de olivas o de viña, ahora se están escriturando casi todas.

Monte Chito y Acebrón WAquí enfrente tenemos una pequeña parcela que nos sirve para que veáis qué es lo que hacían: limpiaban de maleza y piedras y ponían viña. Esta dehesa cogía término de Alcázar, Criptana, Miguel Esteban y creo que llegaba también al de El Toboso. Casi con toda seguridad iría desde donde nace el camino donde nos encontramos, que se llama Senda de los Cantareros, quizá tenga cambiado el nombre y fuese senda de los canteros, a mí me cuadra más que de los cantareros. Este camino comienza por la carretera que va de Alcázar a Quero y termina cerca de la Casa Granero, ya en el término de El Toboso. En esas zonas es donde en la actualidad empieza y termina siguiendo los planos del SIGPAC, es un camino que lo he intentado seguir mirando planos y recorriéndolo con la bici, pero no le he encontrado. De modo que seguramente discurría por la dehesa y creedme que lo he buscado por todos sitios por si era un paso de vereda para cruzar de la cañada soriana a la de los serranos, que es la de Cuenca, pero se pierde donde os dije antes, por la casa Granero cerca de Santa Ana, y ya no vuelve aparecer ningún otro camino que fuese donde yo pensaba.

Camino de los cantareros WLo que queda de monte que no ha sido roturado es el Monte Chito, que empieza ahí mismo, donde termina el emparrado, es el típico monte mediterráneo, carrascas, alguna jara, retama, pinos y los típicos tomillos. Aquí sí se suelen avistar alguna vez águilas, pero no el águila real. Yo llevo observando en primavera unas que tienen el pecho y las plumas de las alas por la parte de abajo muy blancas pero no sé qué tipo de águila es. Hay quien dice que sí han visto águilas reales, pero vuelvo a decir como mi abuelo “que dicen que había pero yo no estaba”. También hay o había víboras, según contaban los pastores, porque les picaban a las ovejas, vuelvo a lo de antes: yo no estaba. Sí hay culebras de escalera y la culebra bastarda, esas sí las he visto más de una vez, no os asustéis que ya se están recogiendo y es difícil que veamos alguna. También se ven por esta zona erizos, zorros, liebres y conejos.

Aquí más adelante tenemos otro chozo o refugio, ya os dije que no sé si eran de los guardas que había para cuidar el monte o de los que roturaban las tierras, que al lado de donde las roturaban hacían un pequeño chozo para resguardarse o de los que venían a cortar leña cuando lo autorizaba el Ayuntamiento o incluso para quemar la leña para hacer picón.

Panorámica Chito 2 W

Hemos parado aquí porque, además de que estamos en el centro del Monte Chito, quiero que veáis una cosa por lo que digo que pudo ser vía romana. Fijaos en las piedras del camino, veis cómo están estas piedras más grandes en el borde y las más pequeñas, como hacían los caminos los romanos, si las seguimos con la vista vemos que van en dirección recta aunque el camino haga curvas.

Calzada romana 2 WÉsta es la Casa de Chito, una antigua quintería. Os explico un poco como estaban distribuidas las quinterías manchegas, tenían una portada que era la única entrada. Al pasar en casi todas había una habitación que era como la oficina del mayordomo o administrador donde le pagaba a los trabajadores y demás, luego estaba la vivienda del casero, una cocina y algún cuarto, también la del guarda, ésta casi siempre tenía la cocina más humilde o pequeña, luego la del mayoral de los pastores, ésta vivienda era casi la mejor, por no decir la mejor, pues normalmente vivía con su familia y la mujer se encargaba de hacer los quesos. Todo eso en los laterales al pasar a la casa, en el fondo estaban las cuadras de las mulas, la cocina de los gañanes, la del mayoral y por arriba cámaras y pajares, algún porche donde dejaban las carros o galeras y los arados pero todo dentro de la casa. Solamente tenían salida por los corrales del ganado, los que tenían el ganado dentro de la misma casa, también las que tenían bodega estaba dentro.

Quintería Chito WA partir de los años cincuenta hay un cambio en las quinterías, se hacen bodegas o se agrandan las que ya las tenían. Éstas ya son nuevas y están como adosadas a la quintería, con materiales como las rasillas y teja de enganche. Esto fue motivado por el auge que tuvieron las viñas y el vino en aquellos años. Otro aspecto que también cambió y que aquí veremos, son los corrales para el ganado. También veréis que en muchas de estas fincas los corrales son de materiales de rasilla y cemento.

Panorámica zona Hidalga 1 W

Aquí donde estamos tenemos estas casejas y ruinas, es la que llamamos “La Casa de Cacharra”, era del padre del médico que vivía en la Calle Alcázar que era especialista de pulmón y corazón. Había una pequeña bodeguilla de cuatro o cinco tinajas de barro.

Casa Cacharra WHay por aquí otros sitios que ya veremos donde si es muy probable que vivieran los antiguos iberos, como los romanos en toda esta zona de La Hidalga.

Aquí donde estamos, si os dais cuenta, vemos restos de una cerca. Si miramos bien, en la parte de abajo se distinguen los cimientos de forma circular. Sabéis los conocedores que eran los celtas quienes hacían construcciones de forma circular y si alguno habéis estado en Galicia habréis visto los castros celtas. Esto podría haber sido algo parecido, como vemos sólo hay piedras pequeñas, casi con toda seguridad que las más grandes se las llevaron para construir la Casa de la Hidalga. Por aquí hay varios círculos de piedra parecidos, pero el que mejor se ve es éste. También es muy probable que fuera una majada de ganado cada uno que piense lo que mejor le parezca, como también pudo ser antes un castro y luego una majada.

Son sitios Zona Hidalga-restos cerca Wpara entretenerse muchos ratos en buscar restos de cerámica o de lo que sea, de ese modo sí podríamos deducir algo más, yo los únicos rato que echo por aquí es a buscar setas.

Vamos para la Hidalga, aquí tenemos estas piedras grandotas que es lo que pudiera ser una muralla de época romana, ahora os explico lo de la calzada romana y por qué pudo estar esta zona ocupada por los romanos. Desde la zona de Argamasilla vienen dos caminos que cruzan el Záncara por dos puentes uno ya no existe pero era de origen romano, mucho más pequeño que el puente de san Benito y que estaba en la finca La Blanca. Cuando en el 96 o 97 corrió el Záncara con mucha fuerza limpiaron el caz y desapareció el único ojo que quedaba.

La Hidalga 2 WEstos caminos que vemos, uno va parar a Alcázar, allí sí que hay muchos restos romanos y sí que pudo haber una ciudad más o menos pequeña, algunos dicen que podría ser Alces. El otro camino viene a parar al Puente de San Benito y seguiría por la actual carretera para subir la Sierra, pasar por el Cristo y seguir por aquí hasta Quero, y desde Quero seguiría por la Villa de Don Fadrique, por donde transcurre la carretera y parece ser que llagaría a Ocaña y Aranjuez. Seguramente, digo seguramente y dada la importancia que en aquella época tenía la sal, aquí explotarían las salinas es decir el Salicor y las Salinas de Quero, es un suponer porque vuelvo al dicho de mi abuelo “que dicen que había que dicen que yo no estaba”.

Zona Hidalga-chozo W_SParamos aquí porque como este medio chozo o refugio hay varios en la loma no tengo ni idea si serian de los guardas o los harían los que se quedaban con la leña o los que cogían algunas tierras de la loma.

Ya estamos en las famosas ruinas que se ven en una foto del 1917 donde dice “antiguas ruinas de Alces”. Casi con toda seguridad que fueron casas o quintería pero no pueden ser restos de una casa romana, la construcción no me cuadra, sin ser ningún experto, por el color de las piedras y la edificación.

Comparativa zona La Hidalga_S