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El Hundimiento

Os voy a leer una cita de Cervantes porque por más vueltas que le daba un servidor, que tiene poco de literato, no sabía muy bien cómo definir este paisaje, lo ves extraordinario y muy bello, sobre todo cuando estamos acostumbrados a ver todos los días nuestra triste, aburrida y singular llanura que quizá por lo singular no deja de tener su encanto. Bueno, pues un servidor no encontraba frases ni adjetivos para definirlo. Tampoco Cervantes es muy dado a describir los paisajes, pero sí es capaz de crear cualquier historia para recrear ese paisaje, y sobre las lagunas dice así: “Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra…”

También encontré este titular que me pareció precioso para definir este lugar: “Lagunas de Ruidera. Latido hidráulico de un planeta vivo”. Todo este Parque Natural está catalogado como zona LIC (Lugar de Importancia Comunitaria). Es un decreto de la Comunidad Europea por el que pasará a llamarse, si no ha pasado ya, Zona Especial de Conservación. Es como si fuera un laboratorio o almacén destinado a restaurar el ecosistema de fauna y flora.

Bueno ya no os cuento mas cosa que me vais a decir cansino, podéis seguir hacia adelante viendo las lagunas. Las de arriba están casi secas, haced muchas fotos y nos vemos más tarde, en la carretera junto al Cementerio de Ruidera para ver el Hundimiento.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

Panorámica desde el castillo de Rochafrida

Seguimos con la forma en que vivían por aquí, aparte del pastoreo, la caza y la leña están también los hortelanos, muy pocos, pero sí que había algunos. Si subiéramos por este arroyo, que es el que viene de Ossa, veríamos pequeñas huertas y los canales por donde llevaban el agua, aunque hoy están casi todas abandonadas; solo quedan algunas, pero un poco para el gasto, como decimos en el pueblo. Estos hortelanos llevaban sus productos a Villarrobledo y a Tomelloso, al igual que hacían los herencianos y lo siguen haciendo en nuestro pueblo.

El pastoreo ha desaparecido tal como era en aquellos años, es decir el pastor con sus pocas ovejas en un idílico paisaje ramoneando por el monte. Eso ya casi no existe. Pero, aunque no lo parezca, ahora hay muchas más ovejas en esta zona que antes, están en régimen de media estabulación. Y pensareis, ¡qué lástima de ovejas encerradas! Y yo os pregunto ¿no estamos nosotros también un poco estabulados? Hemos dejado de convivir con la naturaleza.

La caza es un motor importante de la economía de por aquí. Hay muchas liebres, conejos y perdices, o al menos había, porque de unos años a esta parte se ve menos movimiento en la época de caza; hay también ciervos y jabalíes. Vienen a cazar sobre todo gentes de la parte de Valencia y se dejan bastante dinero en las cacerías.

Luego está la leña, esto sí que está muy bien regulado. Para limpiar un monte tienes que pedir permisos y autorizaciones y solo si ven que ese monte necesita una saca de leña te dan el permiso.

Todo esto es una comparación con lo que eran años atrás las mismas cosas, es decir, la caza, el pastoreo y la leña, hoy con otro concepto más lucrativo.

Ahora también tienen otros ingresos por el turismo tanto Ossa de Montiel como Ruidera.

Vamos a la fauna. Alrededor de las lagunas hay mucha biodiversidad, una palabra de moda que quiere decir que hay muchos bichos y muchas plantas.

Tenemos en muy pocos metros de distancia el bosque mediterráneo: encina, retama, tomillo, aliagas, también por aquí empieza a haber sabinas y enebros. Digo que por aquí empieza por que la sabina se cría o desarrolla a partir de los ochocientos o novecientos metros de altitud.

Y, como dije, al lado tenemos las plantas típicas de las lagunas: el carrizo, la masiega y los juncos.

En cuanto a bichos también tenemos los del monte: conejos, liebres, perdices, culebras bastardas y de escalera, zorros y dos mamíferos que yo no sé si habrá actualmente, pero que hasta hace poco sí se podían encontrar, que son el gato montés y la gineta.

En cuanto a aves hay bastante diversidad, pero menos que en las Tablas. Los más significativos son el águila culebrera y la garza real, que debe de haber muy pocas, si acaso en aquel lado de las lagunas, que esta menos masificado. Hay también tortugas o galápagos y una especie de tritón; si buscáis en internet, os pondrá que hay nutrias y el martín pescador, pero casi con toda seguridad que ya no habrá, como algunas especies de peces que han desaparecido

Lo que sí hay son muchísimas flores en primavera, pequeñas, pero muchas. Son pequeñas como corresponde al medio en que se desarrollan, poca tierra y con mucha cal. Pero de verdad, algún año que me ha pillado por aquí y han estado en plena floración es un espectáculo de color.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

Castillo de Rochafrida

Ya estamos en el Castillo de Rochafrida. Veis que de castillo tiene poco, fue una fortaleza árabe como el que veremos en el Pantano de Peñarroya. Hay un romance que, por lo que he leído, es de los más antiguos del Medievo; es el romance de Rosaflorida y Fontefrida. Rosaflorida era la dueña del castillo y estaba enamorada del noble de Montesinos.

Ahora, como la canción, vamos a contar mentiras; lo digo porque como está tan cerca el agua y el monte, a lo mejor veis liebres correr por las lagunas y peces por el monte, bueno es una broma. Hasta que la caza empezó a ser un deporte de señoritos, y se empezaron a hacer pozos, esta zona era muy pobre. Yo la conozco desde hace cuarenta años, justo cuando empezó el bum de la caza y de los pozos. Cuando empecé a venir por aquí, Ossa de Montiel era un pueblo casi en ruinas; los que allí vivían eran pastores o guardas de las fincas. Solo vivían del pastoreo, de la caza furtiva, de la leña, algo de la pesca y, cómo no, de las viñas, aunque entonces había, como se suele decir, cuatro cepas.

Esto es lo que yo sé de hace cuarenta años. Me contaba mi tío Juan José (bueno tío de mi padre, lo que pasa es que en mi casa le llamábamos el tío Juan José) que antes, (cuando digo antes me refiero a antes de la Guerra Civil) venían a coger leña por aquí y contaba que siempre se desplazaban como mínimo tres carreros porque había bandoleros que les asaltaban, les quitaban las mulas y lo que llevasen de valor, por eso siempre solían ir varios. En lo poco que he leído de la historia de esta comarca, se dice que fue zona donde se escondían bandoleros.

Esto es como un poco de historia de la comarca, a un servidor cuando viaja le gusta, como a todo el mundo, ver cosas, pero también adentrarse en la vida de sus gentes y sus quehaceres, un poco como los llamados viajeros románticos. Ahora ya no hay casi nadie en las fincas, pero cuando empecé a venir, como he dicho, hace cuarenta años, sí que había mucha gente trabajando y parabas a comer con ellos y se hablaba, se contaban cosas, y se aprendía sobre el sitio donde se estaba.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

Los Borbotones

La mayoría corren cuando llueve mucho, pero, poco o mucho, el agua sigue llegando a las Lagunas. Os explico: según los estudios también del IGME, desde donde nace este arroyo, es decir, desde los Viveros, hay como una plataforma con inclinación al oeste compuesta por aglomerado de calizas permeables situado en la parte superior y arcillas que se encuentran debajo y que no son permeables, lo que hace que el agua vaya corriendo por debajo de la tierra, entre las piedras y a veces por galerías como en la Cueva de Montesinos, y llegan hasta las lagunas. Si vertiéramos agua en la parte más alta de la plataforma tardaría en llegar a las lagunas, según dicen los técnicos, tres meses. Las galerías que hay por debajo son provocadas por una reacción química que disuelve la piedra que se llama kárstico.  Lo normal es que cuando llueve mucho el agua aflore a la superficie antes de llegar a las lagunas formando estos arroyos.

La Laguna Blanca solo coge agua cuando corren los arroyos, no le entra del acuífero por eso es la que primero se seca cuando hay sequía, valga la redundancia. Aquí tendríamos que haber visto los Borbotones, pero al no correr el río no se pueden ver. Los Borbotones es un fenómeno muy sencillo, no tiene nada de particular; este río viene entre cañadas y a veces tiene delante unos pequeños cerros, entonces el río pasa por debajo de ellos y sale de nuevo al otro lado. A su paso, por debajo, entre las piedras y pequeñas galerías coge burbujas de aire y cuando sale de nuevo se producen los llamados borbotones, así de sencillo; si lo viera Iker Jiménez, diría que son extraterrestres respirando debajo de la tierra o algo parecido. Pero es como lo he explicado.

Antiguamente se creía que el Guadiana se escondía y corría hasta las Tablas como un río normal, hoy todos sabemos que no es así. Tanto el Acuífero 23 como el 24 están compuestos por una masa de piedras calizas con forma parecida a una cazuela inclinada, más o menos como he explicado antes, en la que la parte alta sería ésta en la que nos encontramos y la parte más baja, por donde se vertería esa cazuela, sería la zona de las Tablas de Daimiel.

La formación de estos sedimentos, según la información del IGME, son del terciario. Ahí yo me pierdo eso del terciario y el cuaternario vuelvo a decir lo que decía mi abuelo, “que dicen que dicen que yo no estaba”.

Hasta aquí más o menos hemos visto cómo llega el agua a las Lagunas.

Esto no me lo he inventado, ni me lo han contado los ingenieros de los bares, ni los tertulianos de la tele. Lo sé porque lo he visto, lo he leído y, de alguna forma, lo he vivido.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

05

Organizado por Korova Criptana y acompañados por un importante grupo de aficionados al senderismo y la cultura, realizamos la ruta prevista por Ruidera y sus alrededores guiados por Melquiades Rodríguez Panadero. Fue una jornada muy agradable en la que el buen tiempo nos permitió disfrutar de los diversos paisajes de la zona. Visitamos también el Museo Etnográfico de Ossa de Montiel, que contiene una muestra de aperos, herramientas, utensilios del hogar y múltiples objetos de la vida cotidiana de antaño.

Agradecemos a Melquiades su disponibilidad y su buen hacer como guía. Damos también las gracias a todos los participantes en la ruta por su colaboración.

Puedes ver más fotografías de la ruta en nuestro facebook

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En Korova Criptana empezamos la primavera con una ruta campestre. Guiados por Melquiades Rodríguez Panadero, nos trasladaremos hasta las Lagunas de Ruidera y sus alrededores. Allí podremos descubrir nuevos paisajes y escuchar las explicaciones de Melquiades, buen conocedor de la zona.

Melquiades nos ha preparado una ruta adecuada para toda la familia, con tramos cortos a pie (máximo 3,5 km) y el resto de desplazamientos en vehículo. Existe la posibilidad de comer en grupo dependiendo del número de personas interesadas y de la disponibilidad de los locales.

Si quieres pasar un domingo diferente, inscríbete y disfruta de otros parajes donde siempre hay cosas interesantes por descubrir.

Haz tu inscripción o pídenos más información en el correo: korovacriptana@gmail.com

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Aquí tenemos restos de molinos, si os dais cuenta este tiene la puerta al poniente u oeste.

Esto es “la Solana del Pico” para los poetas o más entendidos, el “Reventón del Pico” o simplemente “el Pico” para los del campo. Aquí es donde empieza la pequeña Sierra de la que tanto presumimos los criptanenses; iba a haber preparado cómo está formada la Sierra y los diferentes cortes de terreno, pero tenía poco tiempo, si alguien tiene interés, puede buscarlo en Internet en el IGME (Instituto Geológico y Minero de España) poniendo Campo de Criptana hoja 714:  http://info.igme.es/cartografia/magna50.asp?hoja=714

Bueno a lo que íbamos, estamos en “el Pico” y parece ser que antiguamente en esta zona hubo también algún asentamiento humano.  Este punto se ve desde muy lejos tanto por el norte como por el oeste o por el sur; a los que andamos mucho por los caminos, muchas veces sin saber casi por donde tienes que ir, nos sirve de referencia. Cuando digo por los caminos, es por los caminos, y a veces a cien quilómetros de aquí. Si alguno habéis leído lo que publiqué en mi muro sobre mis viajes en el tractor, entenderéis un poco por qué cuento esto.

Y ahora lo más importante: la mina de oro. De esto, si no es porque lo sacó José Manuel Cañas Reillo en su blog, ya ni me acordaba, pero cuando lo leí enseguida me vino a la memoria. José Manuel Cañas Reíllo está haciendo una labor extraordinaria, por lo menos a mí me está trayendo muchos recuerdos de esos que se quedan en un rincón y que si nadie los remueve terminan por desaparecer. Pues, como digo, les oí esto de la mina a mis abuelos. Aunque hace mucho tiempo cuando, según Cañas, se registró la mina (creo que fue por el año 1560), pero por entonces la tradición oral se mantenía y se contaban historias que iban pasando de unos a otros, unas más ciertas y otras con un poco de mentira, pero, eso sí, todas con “gaseosa” porque dependiendo de quién las contara, les añadía algo de su imaginación, es decir, “la gaseosa”; pero siempre con algo de verdad. Lo he dicho alguna vez pero lo repito, cuando leí por primera vez el Lazarillo de Tormes, vi que la mayoría de esas historias me las había contado mi abuelo y él no sabía casi leer, las había aprendido oyéndolas de contar a unos y a otros. Por eso no es de extrañar que lo de la mina casi con toda seguridad no existiese, aunque sí la leyenda, que se ha ido perdiendo un poco porque no la hay y otro poco por lo que decíamos de la tradición oral que, desde que se dejó de dormir en los coceros porque teníamos medios para llegar al pueblo en poco tiempo con el tractor o la mobylette y ya no se juntaban en las largas “trasnochás” sentados a la luz del candil contado cosas, y en los pueblos llego la televisión y se perdió la sana costumbre de salirse al fresco, pues que se han perdido muchas historias de nuestro entorno y de nuestros vecinos; ahora nos interesa mucho más lo que hace, con quien se acuesta o con quien se levanta la Belén Esteban.

Bueno que me salgo del tema. Lo que decían los viejos es que la mina se encontraba aquí, a este lado norte donde nace el arroyo de “la Campa” y otros decían que en una cañada pequeña en el camino de Quero; la verdad es que, yo por lo menos, no he visto nada que se parezca a una cueva o algo que pudiera dar entrada a una mina, así que tendremos que llamar a “Foril” para que escarbe con la retro para ver si encontramos algo, pero eso será otro día.

Desde aquí vemos la cañada donde está la Fuente Amarguilla, en aquel pico también hubo un molino.

Gracias a todos y hasta la próxima

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

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Ahora cogeremos el camino del Pico, el otro que queda más al Sur es el camino de los Siete Molinos y el de más abajo, que pasa por el chalé de Don Dámaso, es el camino de Alcázar.

Aquí tenemos un arroyo que, como veis, no tiene agua, este arroyo viene de la Poza y de la Fuente Amarguilla. La Poza la tenemos allí y la Fuente Amarguilla es esta cañada que baja desde lo alto de la Sierra. Luego, cuando estemos arriba, se verá mejor.

Aquí tenemos una cantera de tierra; la usaban para yeso. Ese corte de piedra, que en realidad no es piedra, es lo que llamamos el calamaco con el que, cociéndolo como la cal, se hace yeso. Seguimos hasta el Pozo del Pico donde pararemos un rato y os explicaré más cosas. Desde aquí también podemos ver los montículos donde se asentaban los siete molinos.

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Éste es el Pozo del Pico. Como veis está hecho entre las dos sierras, es decir, donde hace un poco de cañada. Por aquí el agua es peor que en la otra parte del pueblo; los Pozos del Concejo, los de las Olivas y casi todos los de aquella parte tienen el agua es más o menos dulce, pero por aquí tiene un poco de salobridad, aunque, cuando se tiene sed y no tienes otra cosa, se puede beber.

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Si veis el paisaje, la luz que desprende es de un amarillo claro. Luego en el otoño, cuando estén arados los rastrojos, la luz es un poco más marrón y tan solo en los meses de abril y mayo, cuando todo está verde, tiene un color más amarillo verdoso. Resumiendo, los colores de La Mancha, no los que ponéis en las fotos, esas que le dais con los filtros y reflejan una luz que queda bonita pero no es la realidad. Pocos cuadros de Antonio López de los que tienen como tema La Mancha reflejan esos colores. sólo destaca el amarillo claro y el marrón claro, a mí es lo que me parece.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]

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Hoy daremos una vueltecilla por la parte oeste de la pequeña Sierra de nuestro pueblo, creo que es la más desconocida. Quizá la ruta sea menos amena que otras que hemos hecho, el paisaje llama menos la atención, aunque, al salir el sol, es muy bonito, con una claridad extraordinaria.

Vamos a empezar con esta cueva silo o silo cueva; para los de este barrio siempre se ha conocido como “el sotanillo”. Aquí más arriba del sotanillo había un molino; me contaba mi abuelo Severiano que en la Guerra (Civil) una de las bombas cayó muy cerca, algunos habréis oído que una de las bombas cayó en el olivar de Penalva, que es el que está aquí detrás. Bueno pues, según mi abuelo, este sotanillo quedó maltrecho y deteriorado y dejó de funcionar. El molino, el sotanillo y la era pertenecen a una familia del pueblo, primos de mi abuela, por eso lo sé.

Vamos al sotanillo. Actualmente hay tres casi destruidos más el que arregló el Ayuntamiento. Los tres que están en ruinas están construidos de igual manera: un muro de piedra y luego bóveda o arco. Si hay algún albañil, sabrá cómo se llama. Yo no sé el nombre exacto, si eran cuevas o silos, lo que sí sé es para qué se usaban. Veréis que el interior es como el de los coceros, dentro está la cuadra y aquí, junto a la puerta, se ponían unos camastros. Por lo tanto, no eran silos para guardar grano ni tampoco eran viviendas, sólo se usaban para pasar alguna noche con las caballerías, mulas o burros. Los construían los dueños de los molinos para dar cobijo a las gentes que venían de fuera a moler. Así me lo contaba mi abuelo y así os lo cuento yo con toda seguridad, no tenían otra función.

Os cuento una pequeña anécdota de este silo. Tenía la puerta forrada de chapa de zinc y en ella había unos versos grabados con navaja. No sé dónde estará la chapa, pero ahora estoy repiso de no haberla cogido, quizá yo sea de los pocos que sepa que tenía grabados los versos, ya que apenas se veían. Estos versos los grabó una amiga de mi madre, hija de los dueños de todo esto. A esta niña, porque era una niña que murió con catorce o quince años, ya le habían publicado algún verso en las revistas de la época y cuando digo de la época me refiero a que eran religiosas; murió por los años cuarenta y pocos y alguna de esas revistas ya recogió su muerte. Mi madre tenía el recorte de periódico y ahora lo tengo yo; me hablaba mucho de ella y fue quien me dijo que estaban los versos grabados. Bueno, pues ya sabéis una cosa que desconocíais y que fue cierta.

[Texto: Melquiades Rodríguez Panadero]